

TREN TALCA CONSTITUCIÓN El último ramal Esta es la historia de
uno de los viajes más pintorescos de Chile. El Ramal Talca-Constitución
es el único medio de transporte para mucha gente que vive en las riveras
del río Maule.
Estación de Talca, 7:30
AM, el tren maulino se apresta a salir rumbo a Santiago. En la línea
chica, como la llaman, a un costado de la estación se prepara para salir
el “buscarril” a Conti.
Nos subimos
entusiasmados pues sabemos que en las próximas tres horas nos
llenaremos de naturaleza, paisajes hermosos y aventura. Hace frío,
es agosto y en esta época no viaja mucha gente. Cuando recién
comenzamos el viaje y antes de llegar a la primera estación un grupo
de caballos se cruzan en la vía, corren y corren por delante del
tren, éste sólo baja la velocidad y toca su bocina hasta que después
de varios minutos logran salir hacia un costado.
Un poco más adelante nos encontramos con el
puente Rauquén y lo atravesamos con gran ruido
GGGGGHHHHHH!!!!! es lindo ver como bailan las barreras por
ambos lados del carro.
Hay un hermoso sol mañanero que ilumina el campo
y los cerros a lo lejos. También a lo lejos divisamos una neblina espesa a
ras de piso como si marcara el camino del río por entre los cerros, de
pronto me doy cuenta que el tren chocará con esta neblina de un momento a
otro y en forma instantánea a pesar de estar el cielo azul, para nosotros se
nubla y notamos dentro del tren el frío y la humedad de la niebla. . .
después de un momento salimos de la nube y todo vuelve a la normalidad.
Después de los primeros 40 minutos de viaje no
reunimos con el río Maule que nos acompañara siempre por nuestra izquierda
hasta Constitución. A todo esto, le habíamos pedido al cantinero un tesito
para calentar las manos que ya las teníamos heladas de tanto tomar fotos.
Pero se me olvidó contar algo importante, antes
de salir el conductor nos dijo "ya les avisaron?". . . "no"
contestamos "lo que pasa es que hubo un descarrilamiento ayer y sólo
llegamos hasta González Bastías" (estación en la mitad del camino). Desde
ahí tenían que ir a reparar el problema antes de seguir hacia constitución.
Nosotros como andábamos turisteando no nos hicimos problemas y aceptamos
seguir. Una vez en González Bastías el conductor nos invitó a ver la
reparación del carro que había sufrido el accidente el día anterior.
Lo primero que hicieron fue desenganchar el
carro de atrás y sacar uno de ellos de la vía principal hacia un
desvío, al final de ese desvío la línea que estaba sosteniendo la maquina
permitía girarla en 180 º con la fuerza de dos o tres hombres que empujaban.
Así
fuimos un par de Km. más con la máquina en reversa hasta encontrarnos con el
vagón descarrilado. Con palas y chuzos comenzó el trabajo. Nosotros seguimos
curioseando un rato y luego volvimos a pie por la línea férrea a la
estación, respirando aire puro, sólo se oyen los pájaros y la tranquilidad
desestresante de un lugar aislado, lejos de la vida moderna.
En la estación recorrimos unos carros
abandonados que dan fe del pasado esplendoroso que tuvo esta ruta hace
algunos años atrás. En González Bastías habitualmente se debe esperar unos
diez minutos mientras llega el tren en sentido contrario, este tiempo es muy
útil para comprar las tortillas de rescoldo y huevos duros que ofrecen
algunas mujeres sector, en este viaje fue un poco más larga la espera debido
a los trabajos. Entonces alcanzamos a disfrutar más tiempo. Después de 1 HR. de trabajos volvió el buscarril
arrastrando el carro accidentado, una vez desviado el carro, nuevamente la
maquina hizo la maniobra para cambiar el sentido en dirección a constitución
y después de enganchar su segundo carro (con el que veníamos desde Talca)
continuamos la marcha hacia la costa. Pero sólo un par de Km. nos duró el
viaje, puesto que el grupo de hombre que encarrilo el tren se encontraba
despejando la tierra de las vías para evitar futuros percances. Ya
llevábamos tres aventuradas horas y aún estamos en la mitad del camino
cuando pudimos seguir avanzando.
Nuestro último lugar de parada es el rancho
astillero, donde subieron algunos pasajeros. Para poder llegar a
Constitución debemos atravesar el imponente río Maule a pocos Km. de su
desembocadura. Cruzamos en el puente Banco Arena para encontrarnos con las
primeras casa de Constitución y vemos como pasa por nuestro lado un cortejo
fúnebre. El buscarril anuncia su llegada, disminuye la velocidad en los
cruces y lentamente hasta llegar a la estación terminal se acaba nuestra
aventura a las 12:30 PM.
Los invito a que creen su propia aventura de
este viaje, siempre existen anécdotas y cada viaje es único.
Siguiente estación: Toconey y luego, Pichamán
donde volvimos a toparnos con unos simpáticos caballos que se cruzaron en la
línea. Después de la estación de Forel existe un pequeño túnel, en el que
por unos segundos, quedamos completamente a oscuras. Siguiendo nuestro
viaje, curvas, puentes cortos de gran altura y una espesa vegetación
nos acompaña.


















